No es que no puedas: es que estás cansado de sostener lo que no te hace bien

No es que no puedas.

No es falta de fuerza.
No es falta de voluntad.
No es que “no estás haciendo lo suficiente”.

A veces estás simplemente cansado.

Pero no de hacer.
De sostener.

De sostener vínculos que no te hacen bien.
De sostener versiones de vos que ya no te representan.
De sostener expectativas que ya no sentís como propias.

Y ese cansancio no siempre se ve.

Porque seguís funcionando.
Seguís respondiendo.
Seguís estando.

Pero por dentro… algo ya no quiere seguir igual.

El problema es que estamos acostumbrados a empujarnos.

A decirnos que hay que poder, que hay que seguir, que hay que insistir un poco más.

Y entonces confundimos el agotamiento con debilidad.

Pero no todo cansancio es falta de capacidad.

A veces es claridad.

Una forma silenciosa de darte cuenta de que algo ya no tiene sentido, aunque todavía no sepas cómo soltarlo.

Y ahí aparece una incomodidad difícil de explicar.

Porque ya no querés seguir igual…
pero tampoco sabés cómo cambiar.

Y en ese punto, lo más fácil es exigirte más.

Pero tal vez no se trate de exigirte.

Tal vez se trate de escucharte.

De dejar de forzarte a sostener lo que ya te pesa.

De aceptar que hay cosas que, aunque antes funcionaron, hoy ya no.

Y que soltar no siempre es perder.

A veces es empezar a dejar de cargar.

Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Si esto te resonó, quizás también necesites leer:
«No es sueño: es agotamiento de sentir. tanto»
«Las identidades que abandonamos«

Deja un comentario