Sentir no es lo mismo que comprender lo que te atraviesa
Un texto sobre la diferencia entre sentir y comprender… y cómo muchas emociones no pertenecen del todo al presente.
Leer más Sentir no es lo mismo que comprender lo que te atraviesaUn texto sobre la diferencia entre sentir y comprender… y cómo muchas emociones no pertenecen del todo al presente.
Leer más Sentir no es lo mismo que comprender lo que te atraviesaUn texto sobre la identidad que construimos para sobrevivir… y el momento en que deja de alcanzarnos.
Leer más No te perdiste… te adaptaste demasiadoHay una forma de ver que no hace ruido, pero lo cambia todo. No es el mundo lo que se transforma, sino el lugar desde el que lo sostenías. Y cuando eso se mueve, lo mismo ya no alcanza.
Leer más Hay una forma de ver que ya no vuelve atrásNada cambió, pero ya no podés verlo igual. No es el mundo el que se transforma, sino el filtro con el que lo mirás. Y cuando ese filtro cambia, todo empieza a sentirse distinto, aunque siga siendo lo mismo.
Leer más No es el mundo… es el momento en el que comenzas a mirar distintoNada cambió, pero ya no podés sentirlo igual. A veces no es el mundo el que se transforma, sino el lugar desde el que lo habitás. Y cuando eso ocurre, ya no es posible volver a encajar como antes.
Leer más No es que no encajás… es que ya no sos el mismoNo era tristeza. Era darte cuenta.
A veces lo que sentís no es dolor, sino la incomodidad de empezar a ver lo que antes podías ignorar. Y una vez que lo ves, ya no podés volver atrás.
Hay un punto en el que pensar demasiado deja de ser claridad y se convierte en cansancio. No todo se resuelve en la mente: a veces, el verdadero descanso empieza cuando dejás de exigirte entenderlo todo.
Leer más Cuando pensar demasiado se vuelve una forma de cansancioHay días en los que no pasa nada, pero todo pesa. No es tristeza ni cansancio evidente: es la experiencia de estar demasiado presente en tu propia existencia. A veces no estás mal… solo estás sintiendo más de lo que podés explicar.
Leer más Hay días en los que existir pesa más de lo habitualHay verdades que no alivian: incomodan.
No llegan como claridad inmediata, sino como una sensación persistente que ya no podés ignorar. A veces no es confusión… es empezar a ver lo que antes evitabas.
A veces nada cambia afuera, pero algo adentro se desplaza en silencio. Seguís en los mismos lugares, con las mismas personas, pero ya no desde el mismo lugar. Y eso desorienta. Porque no es que todo esté mal… es que vos ya no sos el mismo.
Leer más Hay momentos en los que ya no encajás donde antes sí