
No estás perdido.
Estás dejando de ser quien ya no sos.
No estás perdido.
Aunque lo sientas así.
Aunque todo parezca confuso y nada tenga la claridad de antes.
A veces no es que no sabés a dónde ir, sino que ya no podés volver a donde estabas.
Y eso desordena.
Porque durante mucho tiempo fuiste una versión de vos que tenía sentido.
Respondías de cierta manera, pensabas de cierta forma, te movías dentro de una estructura que te daba identidad.
Pero hay momentos en los que eso empieza a romperse.
No de golpe.
No con una señal clara.
Sino de a poco, como algo que deja de encajar.
Lo que antes te representaba, ya no.
Lo que antes te alcanzaba, ahora no.
Y lo que antes te definía, empieza a sentirse ajeno.
Ahí aparece la sensación de estar perdido.
Pero no siempre es pérdida.
A veces es transición.
El problema es que estamos acostumbrados a tener respuestas.
A saber quiénes somos, qué queremos, hacia dónde vamos.
Y cuando eso se cae, lo vivimos como un vacío que hay que llenar rápido.
Pero no todo vacío es algo que falta.
Algunos vacíos son espacio.
Espacio para reconstruir.
Para cuestionar.
Para dejar de sostener cosas que ya no tienen sentido, aunque durante años lo hayan tenido.
Lo incómodo no es no saber.
Lo incómodo es no poder seguir siendo lo que ya no sos.
Y eso, aunque duela, también es crecimiento.
Ramiro M. Castro
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Supongo que en la vida todo es crecimiento, constantemente nos vamos transformando. Y es cierto, cuando uno echa la vista atrás o intenta tomar lo que somos desde lo que fuimos, parece a veces que hay un abismo…
Totalmente! Te mando un abrazo grande Flora. Bienvenida!