Hay momentos en los que no sabés qué te pasa…
pero sabés que ya no estás donde antes sí.
No es que te hayas perdido.
Eso es lo que pensás cuando todo empieza a sentirse distinto,
cuando lo que antes era natural
empieza a incomodarte sin una razón clara.
Pero no es pérdida.
Es desajuste.
Es esa sensación de estar en el mismo lugar,
con las mismas personas,
haciendo lo mismo…
y sin embargo,
no sentirlo igual.
Porque algo en vos cambió.
No de golpe.
No de manera evidente.
De a poco.
En pequeños movimientos internos
que no siempre registraste en el momento.
Y ahora lo sentís.
En la falta de conexión.
En la distancia.
En esa incomodidad leve
que no alcanza a ser dolor…
pero tampoco te deja en paz.
Y eso confunde.
Porque no hay un problema claro.
No hay algo que puedas señalar.
Solo una sensación:
la de no estar del todo en tu lugar.
Y ahí es donde aparece la idea de estar perdido.
Pero no lo estás.
Estás en un punto donde lo de antes ya no te representa
y lo nuevo todavía no aparece.
Y ese espacio… incomoda.
Porque no tiene forma.
No tiene nombre.
No tiene dirección clara.
Pero sí tiene algo.
Tiene cambio.
No estás perdido…
estás dejando de encajar donde antes sí.
Si te gustó, tal vez también pueda interesarte:
No es que no te valoren… es que estás donde no te están viendo
No estás mal… estás cargando más de lo que mostrás
6 cosas que no son cansancio… aunque lo parezcan
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)
