No es que no puedas soltar… es que todavía estás esperando

Hay cosas que no retenés por apego…
las retenés porque todavía esperás algo de ellas.


No es que no puedas soltar.

Eso sería más simple.

Sería cuestión de fuerza,
de decisión,
de elegir distinto y sostenerlo.

Pero no es eso lo que te pasa.

Porque soltar no siempre es difícil
por lo que fue…

sino por lo que todavía esperás que sea.

Porque hay una parte de vos
que no se aferra al pasado.

Se aferra a una posibilidad.

A una versión que imaginaste.
A algo que, en algún momento,
parecía tener sentido.

Y eso no se corta de golpe.

No se apaga porque lo entiendas.

Porque no es lógico.

Es emocional.

Es esa pequeña insistencia interna
que dice “todavía puede ser distinto”.

Aunque ya viste todo.
Aunque ya entendiste.
Aunque ya no haya nada nuevo que esperar.

Y sin embargo… seguís ahí.

No por amor.
No por claridad.

Por expectativa.

Por no soltar del todo
eso que alguna vez te hizo sentido.

Y eso pesa.

Más que el pasado en sí.

Porque no estás soltando algo que fue.

Estás soltando algo que nunca terminó de ser.

Y eso duele distinto.

Más profundo.
Más silencioso.
Más difícil de cerrar.

Pero hay un punto en el que no alcanza con entender.

Hay que aceptar.

Aceptar que esperar también es una forma de quedarse.

Y que quedarse…
también es elegir.


No te cuesta soltar…
te cuesta dejar de esperar.


Si este texto te resonó, puede interesarte:

6 cosas que no te están pasando… te las estás haciendo

5 cosas que no son ansiedad… aunque lo parezcan

No era ansiedad… era todo lo que venías evitando sentir


Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Deja un comentario