No era tristeza: era la incomodidad de empezar a ver
No era tristeza. Era darte cuenta.
A veces lo que sentís no es dolor, sino la incomodidad de empezar a ver lo que antes podías ignorar. Y una vez que lo ves, ya no podés volver atrás.
No era tristeza. Era darte cuenta.
A veces lo que sentís no es dolor, sino la incomodidad de empezar a ver lo que antes podías ignorar. Y una vez que lo ves, ya no podés volver atrás.