La verdad incómoda que empezaste a ver
Hay verdades que no alivian: incomodan.
No llegan como claridad inmediata, sino como una sensación persistente que ya no podés ignorar. A veces no es confusión… es empezar a ver lo que antes evitabas.
Hay verdades que no alivian: incomodan.
No llegan como claridad inmediata, sino como una sensación persistente que ya no podés ignorar. A veces no es confusión… es empezar a ver lo que antes evitabas.
A veces nada cambia afuera, pero algo adentro se desplaza en silencio. Seguís en los mismos lugares, con las mismas personas, pero ya no desde el mismo lugar. Y eso desorienta. Porque no es que todo esté mal… es que vos ya no sos el mismo.
Leer más Hay momentos en los que ya no encajás donde antes síHay un cansancio que no se ve, pero que se instala en lo más profundo. No viene de hacer demasiado, sino de sostener demasiado durante demasiado tiempo. A veces no es agotamiento físico, sino emocional: el peso de lo que no se suelta, de lo que ya no representa, de lo que sigue… aunque en el fondo ya terminó.
Leer más El cansancio emocional: cuando sostener lo que ya no sentís empieza a agotarteNo estás confundido.
Estás atravesando el momento en el que ya no podés ignorar lo que antes evitabas ver.
Y aunque incomode, aunque desordene, aunque duela…
eso que sentís tiene más que ver con la claridad que con la pérdida.