Un abrazo para vos

Un abrazo para vos, que emprendiste la tarea más valiente: desprenderte de las raíces envenenadas que el linaje dejó en tu alma.
Que tuviste el coraje de mirar hacia atrás, no para quedarte, sino para comprender y sanar lo que otros callaron.

Un abrazo para vos, que en silencio cargás con el peso invisible del mundo,
que te hiciste fuerte en la sombra, mientras sostenías lo que nadie más quiso sostener.

Un abrazo para vos, que supiste reconocer que ciertos espacios ya no eran morada,
que entendiste que el verdadero hogar no siempre es un lugar físico, sino un estado del alma,
y decidiste partir, aunque doliera, aunque temblaras.

Por eso, un abrazo para vos, que estás mutando en medio del caos,
que transformaste la incomodidad en cuna de renacimiento,
y que con tus propias manos, construiste un refugio sagrado
donde aprendiste, al fin, a darte el amor que siempre esperaste de otros.

Un abrazo para vos,
que recorriste los senderos escarpados de la propia herida,
que seguiste caminando, aún cuando el cansancio era más grande que la esperanza.
Porque ahí estás, cada día más cerca de encontrarte,
con esa fe silenciosa que dice: “si me transformo, todo puede transformarse”.

Porque lo sabés:
la verdadera revolución comienza en el alma que elige no rendirse.

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