Vivir es seguir deseando (Parte I)

Vivir es seguir deseando – Parte #1

El deseo no es un capricho, es una falta que respira.
No pide permiso para existir: se instala en el cuerpo como una carencia que late, como una mano invisible que te empuja hacia algo que nunca se alcanza del todo.
Quizás por eso estamos siempre incompletos: porque desear es admitir que algo nos falta, y esa falta es lo más humano que tenemos. ¿Y qué pasa en el terreno de la fantasía junto con el deseo? Un tema que deseo abordar más adelante.

No deseamos solo cosas, deseamos sentido, ¿no?
No es el objeto lo que buscamos; es la sensación de sentirnos vivos cuando lo anhelamos. El deseo es el motor que empuja el sentido y, por lo tanto, al cuerpo
Desear es aceptar que somos una pregunta sin respuesta.

Y tal vez, por eso nunca se apaga.
Cuando creemos alcanzar lo que queríamos, ya estamos deseando otra cosa.
El deseo no se satisface, se desplaza.
Nos mantiene en movimiento, nos condena y nos salva.
Porque mientras sigamos deseando, seguimos vivos.

El deseo es esa fuerza silenciosa que nos arrastra hacia adelante, incluso cuando creemos estar agotados. Es un vacío que late, una falta que no busca llenarse del todo, porque en su propia carencia encuentra sentido. Nos hace humanos precisamente porque nos recuerda que siempre hay algo más allá de lo que tenemos, algo que aún no hemos alcanzado, pero que nos mantiene respirando.

Quizás por eso el deseo no es una maldición, aunque a veces duela. Es el motor secreto de nuestras búsquedas, el hilo que nos conecta con lo que soñamos ser. Nos condena a la incompletud, sí, pero también nos salva del estancamiento: desear es, en el fondo, una forma de seguir creyendo en la vida.

«El pulso de lo que falta»

Somos herida abierta
que aprende a latir.
El deseo es la grieta
por donde entra la vida.

No importa cuántas veces
bebamos de lo que anhelamos:
la sed siempre vuelve,
porque es ella la que nos mantiene de pie.

Quizás vivir
no sea más que esto:
aprender a amar
lo que nunca se llena.

Continuará… porque el deseo, como estas palabras, tampoco se detiene.

Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Si te gustó, dejame tu comentario y compartí que para mi es una ayuda enorme!

Un fuerte abrazo desde mi pequeño rincón, sentado en un escritorio cualquiera, en alguna parte recóndita del gran Buenos Aires

2 comentarios sobre “Vivir es seguir deseando (Parte I)

Deja un comentario