No estás confundido, estás viendo algo que no querés aceptar

No estás confundido.

Es esa incomodidad que aparece cuando algo ya no encaja…
aunque todavía quieras que encaje.

Porque hay verdades que no llegan de golpe.
Se filtran.

En un gesto distinto.
En una distancia que no se nombra.
En algo que antes era liviano… y ahora pesa.

Y entonces dudás.

No de lo que pasa,
sino de vos.

Te convencés de que estás exagerando.
Que quizás estás interpretando mal.
Que tal vez el problema sos vos.

Pero no.

Hay algo en vos que ya lo entendió,
aunque todavía no lo quiera aceptar.

Porque aceptar no es solo entender…
es soltar.

Soltar una idea,
una expectativa,
una forma de ver al otro que ya no coincide con lo que es.

Y eso duele más de lo que querés admitir.

Por eso la mente confunde,
pero el cuerpo no.

El cuerpo se tensa.
Se cansa.
Se apaga.

No estás confundido.

Estás viendo con claridad…
solo que todavía no estás listo para vivir con esa verdad.


Quizá no es la primera vez que te pasa… ¿no?
(y si querés profundizar, ya escribí sobre esto acá 👉 «No es el mundo: es el filtro con el que mirás»

Ramiro M. Castro (Amor Entre Estrellas)

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