No sos la misma persona que eras…
aunque sigas respirando dentro de la misma vida.
No sos la misma persona que eras.
Aunque tu nombre sea el mismo.
Aunque tu reflejo no haya cambiado demasiado.
Aunque sigas caminando por las mismas calles que alguna vez te vieron distinto.
Porque hay transformaciones que no se anuncian.
No hacen ruido.
No rompen nada por fuera.
Pero por dentro…
desplazan todo.
Son como grietas invisibles que no se ven,
pero que, lentamente, terminan por modificar la estructura entera de lo que sos.
Y un día, sin saber bien cuándo,
te descubrís extraño dentro de tu propia continuidad.
Haciendo memoria, intentando volver a ciertas versiones tuyas…
y no pudiendo.
No porque te lo impidan.
No porque algo externo te limite.
Sino porque ya no hay en vos
la misma forma de sentir que hacía posibles esas elecciones.
Hay cosas que antes te definían
y hoy te resultarían ajenas.
Hay palabras que antes decías con naturalidad
y ahora te pesan en la boca.
Hay vínculos que antes habitabas sin cuestionarte
y hoy no sabrías cómo sostener.
Y no es que te hayas perdido.
Es que cambiaste.
Pero no de esa manera evidente que se puede contar.
Cambiaste en silencio.
En capas.
En zonas donde nadie mira.
Fuiste dejando atrás fragmentos de vos mismo
sin darte cuenta.
Pequeñas formas de ser.
De reaccionar.
De interpretar el mundo.
Como si, sin saberlo, hubieras ido muriendo de a poco…
pero sin dramatismo, sin ceremonia.
Simplemente avanzando.
Y eso es lo que más desconcierta.
Porque nadie te prepara para despedirte de quien fuiste
sin haber decidido hacerlo.
Nadie te enseña que crecer también implica
perder ciertas versiones de uno mismo.
Y que no todas se pueden recuperar.
Ni siquiera si quisieras.
Porque ya no te pertenecen.
Porque fueron verdaderas en su momento…
pero ya no son compatibles con quien sos ahora.
Y entonces aparece esa sensación extraña.
No de vacío.
No de tristeza.
Sino de desajuste.
Como si siguieras viviendo en un escenario
que fue diseñado para alguien que ya no existe.
Y ahí es donde empieza lo más difícil.
Aceptar que no todo lo que fuiste
tiene que seguir existiendo.
Que no todo lo que alguna vez encajó
tiene que seguir encajando.
Que hay versiones tuyas que cumplieron su función…
y simplemente se extinguieron.
Sin aviso.
Sin despedida.
Sin posibilidad de regreso.
Hay partes de vos que no vas a recuperar…
porque ya no sos quien las necesitaba.
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)
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Perfeito
Muchas gracias! Un abrazo