No estás cansado… estás saturado de todo lo que no decís

No estás cansado,
estás agotado de sostener lo que no decís.

Hay un cansancio que no se duerme.
Que no se va descansando.


No estás cansado.

O no solamente.

Porque hay un desgaste
que no tiene que ver con lo que hacés…
sino con lo que callás.

Con todo lo que sostenés
sin decirlo.

Con las palabras que filtrás
para no incomodar.
Con lo que sentís
pero elegís guardar.

Con lo que te pasa…
y no compartís.

Y eso se acumula.

No de golpe.
No de una vez.

Se va quedando.

En el cuerpo.
En la cabeza.
En la forma en la que empezás a responder menos,
a entusiasmarte menos,
a sentir todo más pesado.

Hasta que un día
decís que estás cansado…

pero no sabés bien de qué.

Y no es falta de descanso.

Es falta de descarga.

Porque no todo lo que te pesa
viene de afuera.

Hay cosas que te agotan
porque las estás sosteniendo solo.

Y llega un punto
en el que el cuerpo empieza a decir
lo que vos evitás poner en palabras.


No estás cansado…
estás cargando demasiado sin decirlo.


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Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

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