Hay una parte de tu vida que ya no es tuya… pero todavía la sostenés

No todo lo que seguís viviendo…
te sigue perteneciendo.


Hay una parte de tu vida que ya no es tuya.

No porque haya desaparecido,
no porque se haya roto de manera evidente,
no porque alguien la haya quitado.

Sigue ahí.

En la rutina.
En los gestos.
En las decisiones que repetís casi sin pensarlo.

Pero algo cambió.

No afuera.
Adentro.

Y ese cambio es difícil de ubicar con precisión.

No tiene un momento exacto.
No tiene una escena clara donde puedas decir: “acá empezó”.

Es más silencioso.

Es una sensación que aparece de a poco,
que se instala sin hacer ruido,
que no alcanza a desarmar todo…
pero sí lo suficiente como para que ya no se sienta igual.

Y sin embargo, seguís.

Porque no es tan fácil dejar.

No es tan simple soltar lo que alguna vez te sostuvo.
Lo que te dio forma.
Lo que, en algún momento, tuvo sentido.

Porque hay cosas que no se mantienen por lo que son hoy…
se mantienen por lo que fueron.

Por la historia.
Por el tiempo.
Por la versión tuya que todavía está ligada a eso.

Y ahí aparece la incomodidad.

No es un quiebre.
No es una crisis evidente.

Es algo más sutil.

Es estar…
pero no del todo.

Es hacer…
pero sin la misma convicción.

Es sostener…
pero con una distancia que antes no estaba.

Y eso pesa.

Porque no estás soltando algo que no te importa.

Estás soltando algo que fue parte de vos.

Y eso no se abandona sin resistencia.

No se deja sin que algo se mueva.

Sin que algo duela.

Sin que algo se desacomode.

Por eso seguís.

No porque no lo veas.

Sino porque verlo implica aceptar
que hay partes de tu vida
que ya no coinciden con quien sos ahora.

Y aceptar eso
no es solo cambiar lo que hacés.

Es cambiar la forma en la que te entendés.

Y eso lleva tiempo.

Más del que te gustaría.
Más del que parece lógico.

Pero hay algo que ya empezó.

Algo que no vuelve atrás.

Una distancia interna
que ya no podés ignorar del todo.

Y en algún momento,
esa distancia deja de ser tolerable.

Y ahí no es que soltás.

Es que ya no podés seguir sosteniendo.


No todo lo que seguís viviendo es tuyo…
a veces solo no lo terminaste de soltar.


Si este texto te resonó, te recomiendo también:

No es que no te valoren… es que estás donde no te están viendo

No estás mal… estás cargando más de lo que mostrás

6 cosas que no son cansancio… aunque lo parezcan


Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Un comentario sobre “Hay una parte de tu vida que ya no es tuya… pero todavía la sostenés

Deja un comentario