No es que no puedas soltar… es que todavía te reconocés ahí

No todo lo que sostenés… lo hacés por apego.
A veces lo hacés porque ahí todavía hay una parte tuya.


No es que no puedas soltar.

Eso sería más fácil de explicar.

Implicaría una falta de decisión,
de fuerza,
de claridad.

Pero no es eso.

Porque hay cosas que no se sostienen
por lo que son hoy.

Se sostienen por lo que fuiste en ellas.

Por la versión tuya que todavía vive ahí.

Esa que se formó,
que entendió el mundo de esa manera,
que construyó sentido en ese lugar.

Y aunque hoy ya no encaje,
aunque ya no te represente del todo,
aunque algo en vos se haya movido…

todavía te reconocés.

Y eso no se suelta de un día para otro.

Porque no estás soltando solo una situación.

Estás soltando una forma de ser.

Una forma de entenderte.
Una forma de vincularte.
Una forma de existir dentro de eso.

Y ahí es donde aparece la resistencia.

No como duda.

Sino como identidad.

Porque dejar eso implica aceptar
que ya no sos quien eras ahí.

Y eso, aunque sea necesario,
aunque sea claro,
aunque incluso lo desees…

desacomoda.

Por eso no soltás.

No porque no puedas.

Sino porque todavía hay algo en eso
que sentís como propio.

Y hasta que eso no cambie,
hasta que dejes de reconocerte ahí…

seguir va a parecer más fácil que soltar.


No es apego…
es identidad que todavía no terminaste de soltar.


Si este texto te resonó, quizá también te guste:

6 cosas que no son cansancio… aunque lo parezcan

Hay días en los que existir pesa más de lo que debería

7 cosas que no son paz… aunque lo parezcan


Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Deja un comentario