Hay lugares donde podés dar todo…
y aun así, no va a ser suficiente.

No es que no te valoren.
Eso es lo que parece cuando das,
cuando estás,
cuando sostenés más de lo que te corresponde…
y del otro lado, no pasa nada.
No vuelve.
No alcanza.
No se reconoce.
Y entonces dudás.
De lo que sos.
De lo que das.
De si realmente valés lo que creías.
Pero no siempre es falta de valor.
A veces es contexto.
Porque hay lugares que no saben ver.
No porque no quieran…
sino porque no pueden.
Porque no están en esa frecuencia,
porque no tienen esa mirada,
porque no registran lo que vos sí.
Y ahí es donde te perdés.
No porque no seas suficiente…
sino porque estás esperando ser visto
en un lugar que no mira de esa forma.
Y eso desgasta.
Porque das más.
Intentás más.
Te ajustás.
Te explicás.
Pero nada cambia.
Porque el problema no es cuánto das.
Es dónde lo estás dando.
Hay vínculos, espacios, situaciones
que no están preparados para lo que sos.
Y no es un error.
Pero sí es un límite.
Porque no todo lugar es para todo lo que uno es.
Y quedarse donde no te ven
termina haciendo que dejes de verte vos.
No es que no valgas…
es que estás esperando ser visto en un lugar que no sabe mirar.
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Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

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