No estás bien.
Solo te acostumbraste a no cuestionarlo.
A vivir en automático.
A sostener cosas que no te terminan de cerrar.
A quedarte donde ya no estás del todo.
Y como no duele lo suficiente…
lo dejás pasar.
No hay crisis.
No hay un momento exacto que rompa todo.
Solo una incomodidad leve, constante, que aprendiste a ignorar.
Y eso es lo más peligroso.
Porque lo que incomoda fuerte obliga a cambiar.
Pero lo que incomoda poco… se vuelve costumbre.
Seguís.
Hacés lo que tenés que hacer.
Decís lo que tenés que decir.
Vivís como si todo estuviera en su lugar.
Pero no lo está.
Hay algo que ya no coincide.
Algo que ya no te representa.
Algo que, aunque no lo digas, ya cambió.
Y sin embargo… lo sostenés.
Porque no es tan grave.
Porque “podría ser peor”.
Porque romper todo implicaría hacerte cargo de algo que todavía no querés mirar.
Entonces elegís lo más fácil:
Acostumbrarte.
Y ahí, justo ahí, es donde te perdés a vos sin darte cuenta.
No estás bien…
estás demasiado acostumbrado para notarlo.
Ramiro M. Castro (Amor Entre Estrellas)

Oh I love this. I’ve been there.
Thank you! Hugs