No todo lo que parece estabilidad… es paz.
A veces es costumbre.
A veces es miedo disfrazado de calma.
Hay vidas que no duelen fuerte…
pero tampoco laten.
Y eso confunde.
Porque no estás mal,
pero tampoco estás bien.
Estás en ese punto gris
donde todo funciona…
pero nada te mueve.
Seguís.
Cumplís.
Respondés.
Pero por dentro… algo se fue apagando en silencio.
Y lo peor no es perderse.
Lo peor es acostumbrarse a no sentirse vivo.
Porque cuando te acostumbrás,
dejás de cuestionar.
Dejás de buscar.
Dejás de irte.
Y entonces te quedás…
no porque quieras,
sino porque ya no sabés cómo salir.
A veces no estás en paz…
solo te rendiste sin darte cuenta.
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)
Si esto te resonó, quizá también pueda gustarte:

¿Te pasó de sentir que todo está “bien”… pero no sentir nada?