No ves a las personas… ves lo que llevás dentro

No ves a las personas como son.
Las ves como sos…
o, más precisamente, como no te animás a reconocerte.

Hay una trama invisible, sutil, casi imperceptible,
que se desliza en cada mirada, en cada gesto, en cada vínculo que sostenés:
tu propio mundo interno.

Un territorio silencioso, cargado de restos,
de experiencias no elaboradas,
de emociones que quedaron suspendidas en algún punto del tiempo.

Tus heridas que nunca cerraron del todo.
Tus deseos que aprendiste a callar.
Tus miedos más antiguos, esos que no tienen nombre… pero sí peso.

Todo eso no desaparece.

Se desplaza.
Se infiltra.
Se proyecta.

Y entonces empezás a ver afuera
lo que en realidad habita adentro.

Confundís.

Confundís amor con dependencia.
Confundís intensidad con profundidad.
Confundís abandono con cualquier mínima distancia.
Confundís al otro… con lo que te pasa.

No reaccionás a lo que ocurre.
Reaccionás a lo que te recuerda.

A esa escena vieja que todavía no terminó.
A esa emoción que nunca se dijo.
A esa versión tuya que quedó atrapada en otro momento.

Por eso hay personas que te atraviesan sin explicación.
Por eso hay gestos mínimos que te desarman.
Por eso hay palabras que te duelen más de lo que deberían.

No es el otro.
No completamente.

Es esa parte tuya que sigue esperando ser mirada,
ser entendida,
ser integrada.

Porque lo que no se vuelve consciente…
no se disuelve.

Se repite.

Cambia de forma, cambia de nombre, cambia de historia,
pero vuelve.

Se encarna en otros rostros.
Se disfraza en nuevos vínculos.
Se sostiene en relaciones que, en el fondo, ya conocías.

Hasta que un día, no por claridad, sino por cansancio,
dejás de señalar hacia afuera.

Y empezás, con cierta incomodidad, con cierta resistencia,
a mirar hacia adentro.

Ahí donde no hay excusas.
Ahí donde no hay otro a quien responsabilizar.

Y en ese gesto, íntimo, incómodo, inevitable,
algo se reordena.

No porque el mundo cambie,
sino porque dejás de verlo deformado por lo que no habías podido asumir.


Lo que más te perturba del otro…
muchas veces es lo que todavía no pudiste reconocer en vos.


Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Si esto te resonó, quizá también pueda gustarte:

11 comentarios sobre “No ves a las personas… ves lo que llevás dentro

  1. Parece ser que interpretamos y reinterpretamos la realidad y la segmentamos según nuestros puntos de vista, que son como estereotipos de lo que nos parece haber vivido, nuestros recuerdos. Reflexiones que te hacen pensar.
    Un saludo

      1. Jaja, no hay problema, amigo 😹. Tus esfuerzos definitivamente no han pasado desapercibidos ni han sido poco apreciados 🫂💙

  2. Thanks for visiting my site. I would be thrilled if you’d write a guest blog post for my site. If you think it might be fun or helpful to have my followers (who total about 10k across my various social media) meet you, here’s the link for general guidelines:
    https://wp.me/p6OZAy-1SOc

Deja un comentario