No estás agotado por lo que hacés… sino por lo que callás

Hay un cansancio que no tiene explicación inmediata.
No aparece después de un esfuerzo físico, ni se justifica en lo que hiciste durante el día.

Es más sutil.
Más difícil de nombrar.

Como si algo en vos estuviera agotado… pero no supieras exactamente por qué.

Entonces pensás que es el trabajo, la rutina, las responsabilidades.
Que es el ritmo, la exigencia, la acumulación de tareas.

Pero no.

No es lo que hacés lo que te está desgastando.

Es todo lo que callás para poder seguir haciéndolo.

Las palabras que no dijiste para no generar conflicto.
Las cosas que entendiste, pero decidiste dejar pasar.
Las veces que elegiste adaptarte… aun cuando algo en vos no estaba de acuerdo.

Hay una forma de silencio que no es calma.
Es renuncia.

Una renuncia pequeña, casi imperceptible, que se repite todos los días.
En cada conversación que evitás profundizar.
En cada límite que no marcás.
En cada emoción que preferís disimular antes que incomodar.

Y así, sin darte cuenta, empezás a quedarte sin espacio.

Porque todo lo que no decís… no desaparece.
Se acumula.

Se instala en algún lugar interno donde sigue existiendo, aunque nadie lo vea.
Y desde ahí pesa.

Pesa en la forma en la que respondés.
En la paciencia que ya no tenés.
En ese agotamiento que no se va ni siquiera cuando descansás.

Porque no es un cansancio del cuerpo.

Es un cansancio de sostener una versión de vos que no siempre coincide con lo que sentís.

De tener que traducirte constantemente para encajar.
De filtrar lo que pensás para no desordenar lo que hay alrededor.
De elegir el silencio como una forma de equilibrio… aun cuando por dentro todo está en movimiento.

Y llega un momento en el que algo empieza a tensarse.

No de golpe.
No de forma evidente.

Sino lentamente.

Como una cuerda que se estira cada vez un poco más, hasta que deja de poder sostener la misma presión.

Y ahí aparece ese cansancio distinto.
Más profundo.
Más difícil de explicar.

El de no poder ser del todo vos en los lugares donde estás.

El de sentir que hay partes tuyas que quedaron suspendidas, esperando un espacio que nunca llega.

El de vivir hacia afuera… mientras algo en vos queda en pausa.

Porque no es solo lo que hacés.

Es todo lo que vivís… sin poder expresarlo completamente.

Es todo lo que sentís… y aprendiste a guardar.

No estás agotado por la vida que llevás…
estás agotado de no poder ser completamente vos dentro de ella.

Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)


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6 comentarios sobre “No estás agotado por lo que hacés… sino por lo que callás

  1. Staying silent and holding some things in can make one physically sick. The author Maya Angelou said something profound «There is no greater agony than bearing an untold story inside you.»

    Stay strong and Be Blessed
    Julia

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