No estás cansado… estás saturado de cosas que no decís.

No estás cansado… estás lleno de cosas que nunca dijiste.


No estás cansado…
estás saturado de cosas que no decís.

Hay un cansancio que no se duerme.

No se va con descanso,
ni con una noche larga,
ni con intentar distraerte.

Es otro tipo de peso.

Más silencioso.
Más constante.
Más difícil de explicar.

Es el de sostener lo que sentís…
como si no importara.

El de tragarte palabras
para no incomodar.

El de hacerte fuerte
cuando en realidad necesitás aflojar.

Porque no siempre te duele lo que pasa…

A veces te duele
todo lo que venís guardando
hace tiempo.

Las conversaciones que evitaste.
Lo que no dijiste cuando tenías que decirlo.
Las veces que elegiste callarte para no perder,
aunque eso implicara perderte un poco a vos.

Y eso se acumula.

En el cuerpo.
En la cabeza.
En el ánimo.

Hasta que un día
no sabés si estás triste, cansado
o simplemente vacío.

Pero no estás roto.

Estás cargando demasiado solo.

Y quizás hoy
no necesitás hacer más…

sino empezar a ser un poco más honesto
con lo que te pasa.


No todo cansancio es físico…
a veces es emocional.

Y no se alivia durmiendo…
se alivia diciendo.


Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Si esto te resonó, algo adentro tuyo ya está haciendo ruido:

 «Te cansaste de entender todo… y nadie a vos»

– «7 cosas que ya no podés fingir… aunque antes sí«

– «El desgaste silencioso de no coincidir con vos»

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