No estás vacío. Estás viviendo lejos de vos.

Hay una sensación difícil de explicar.
No es tristeza.
No es vacío.
No es exactamente dolor.
Es otra cosa.
Más silenciosa.
Más persistente.
Como si la vida siguiera su curso, con una precisión casi mecánica,
y, sin embargo, algo en vos hubiera dejado de participar.
Cumplís. Respondés. Avanzás.
Pero hay una distancia.
Una especie de separación invisible entre lo que hacés…
y lo que realmente sos.
Y no sabés bien cuándo empezó.
Tal vez no fue un momento.
Tal vez fue una acumulación.
Pequeñas renuncias.
Palabras que no dijiste.
Decisiones que tomaste para no incomodar.
Verdades que preferiste suavizar… hasta que dejaron de tener forma.
Y en ese proceso, tan lento que casi no se percibe,
te fuiste desplazando.
No hacia otro lugar.
Sino fuera de vos.
Como si hubieras aprendido a habitar tu propia vida
desde una versión más aceptable, más funcional…
pero menos verdadera.
No te falta nada. Te falta volver a lo que fuiste antes de empezar a negarte.
Porque hay una parte tuya que todavía está ahí.
No desapareció.
Solo quedó en suspenso.
Esperando.
En los silencios que evitás.
En los momentos en los que algo te incomoda… y no sabés por qué.
En esa sensación tenue, pero constante,
de que algo no termina de encajar.
Y entonces buscás.
Respuestas, explicaciones, distracciones.
Como si lo que falta estuviera afuera.
Pero no.
Lo que falta…
es presencia.
No estás vacío. Estás distanciado de vos.
Y esa distancia no se llena con nada externo.
Se atraviesa.
Volviendo.
No hacia lo que eras…
sino hacia lo que dejaste de escuchar.
Y tal vez lo más inquietante
no es sentirlo.
Es reconocer
que hace tiempo
lo venías ignorando.
Si este texto te resonó, quizá también pueda gustarte:
5 señales de que no sanaste… solo aprendiste a convivir con lo que te dolía
Hay una versión tuya que ya no existe… y todavía estás viviendo desde ahí
Hay cosas que ya entendiste… y por eso ya no podés volver
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)

Me pasa..
A quién no. Es una sensación que, en algún punto, todos sentimos alguna vez.
Gracias por comentar.
Te mando un abrazo!
Verdad!
No todo lo que pesa es la vida…
a veces sos vos, sosteniendo una versión que ya no sos.
¿Te pasa?