Entender no siempre alcanza…
a veces lo más difícil es aceptar.

Hay una parte de vos que ya entendió.
Eso no está en duda.
Lo viste.
Lo pensaste.
Lo analizaste desde todos los ángulos posibles.
Sabés lo que pasa.
Sabés lo que implica.
Sabés incluso lo que tendrías que hacer.
Y sin embargo… seguís ahí.
No por falta de claridad.
Sino por algo más profundo.
Porque entender es un proceso mental.
Aceptar es otra cosa.
Es más lento.
Más incómodo.
Más difícil de sostener.
Porque aceptar no es solo reconocer la verdad.
Es dejar que esa verdad cambie algo en vos.
Y eso implica pérdida.
Implica soltar una idea.
Una expectativa.
Una versión de la realidad que, en algún momento,
te resultó más cómoda.
Y por eso cuesta.
Porque hay una distancia entre lo que sabés
y lo que podés integrar.
Y en esa distancia… te quedás.
No porque quieras.
Sino porque todavía hay algo en vos
que no está listo para dejar eso atrás.
Y eso no es debilidad.
Es proceso.
Pero hay un punto en el que sostener esa distancia
empieza a pesar más que aceptar.
Y ahí algo se mueve.
No de golpe.
No de forma clara.
Pero cambia.
Entender no es el final…
es el principio de algo que todavía no terminaste de aceptar
Si te resonó, probablemente también te interese leer:
6 cosas que no son falta de ganas… aunque lo parezcan
No es que no puedas soltar… es que todavía te reconocés ahí
Hay una parte de tu vida que ya no es tuya… pero todavía la sostenés
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)
