No era tristeza: era la incomodidad de empezar a ver
No era tristeza. Era darte cuenta.
A veces lo que sentís no es dolor, sino la incomodidad de empezar a ver lo que antes podías ignorar. Y una vez que lo ves, ya no podés volver atrás.
No era tristeza. Era darte cuenta.
A veces lo que sentís no es dolor, sino la incomodidad de empezar a ver lo que antes podías ignorar. Y una vez que lo ves, ya no podés volver atrás.
No siempre es indiferencia.
A veces es que algo en vos cambió… y ya no te afecta igual.
No siempre es vacío.
A veces es el resultado de estar cambiando sin entender todavía en qué.