Lo que permanece cuando todo parece desaparecer

Sobre las huellas invisibles de lo vivido y el modo en que nos transforma lo que ya no estรก.

Hay momentos en los que algo terminaโ€ฆ y sin embargo, lo mรกs importante reciรฉn empieza a quedarse.

La vida no avanza: se sedimenta. Como si cada instante, aun el mรกs รญnfimo, se depositara en algรบn pliegue invisible del alma, formando capas de sentido que sรณlo el tiempo, ese artesano silencioso,sabe revelar. No somos lo que recordamos, sino la forma en que lo olvidamos. Porque hay recuerdos que permanecen nรญtidos, como vitrales iluminados por la nostalgia, y otros que se disuelven en una bruma suave, como si nunca hubiesen existidoโ€ฆ aunque, en verdad, nos hayan transformado para siempre.

Hay personas que llegan a nuestra historia como estaciones breves: se detienen, nos atraviesan, y parten. No siempre dejan una huella evidente; a veces su paso es imperceptible, casi insignificante. Pero basta una palabra, un gesto mรญnimo, una ausencia repentina, para comprender que aquello que parecรญa efรญmero era, en realidad, esencial. Porque lo transitorio no es lo opuesto a lo importante; muchas veces es su forma mรกs pura.

El dolor, por su parte, es un lenguaje que nadie desea aprender, pero que todos terminamos hablando con fluidez. Nos quiebra, nos desordena, nos obliga a mirar aquello que hubiรฉramos preferido ignorar. Y sin embargo, en esa fractura, en ese desgarramiento รญntimo, se gesta una comprensiรณn distinta, mรกs honda, mรกs verdadera. El dolor enseรฑa sin consuelo, pero enseรฑa. Nos revela los lรญmites, las pรฉrdidas, las ilusiones que construimos sobre arenas movedizas. Y al hacerlo, nos despojaโ€ฆ pero tambiรฉn nos devuelve, lentamente, a una forma mรกs autรฉntica de nosotros mismos.

Hay aprendizajes que llegan como una caricia, suaves, casi inadvertidos. Y otros que irrumpen como una tormenta, arrasando con todo lo que creรญamos seguro. Ambos son necesarios. Porque la vida no distingue entre lo bello y lo doloroso cuando se trata de formarnos: todo lo que nos acontece, cada encuentro, cada despedida, cada herida y cada celebraciรณn, es parte de un mismo tejido invisible que nos constituye.

Olvidar no es perder; es, muchas veces, una forma de seguir viviendo. La memoria selecciona, recorta, reescribe. Nos permite sostener lo que duele en una distancia tolerable, y conservar lo que amamos en un espacio donde el tiempo no lo desgaste. Asรญ, caminamos entre lo que fue y lo que ya no es, llevando con nosotros fragmentos, ecos, vestigios.

Y en ese recorrido incierto, en esa travesรญa donde nada permanece y, sin embargo, todo deja marca, comprendemos, quizรกs demasiado tarde, o tal vez justo a tiempo, que la vida no se trata de evitar el dolor ni de retener la felicidad, sino de atravesarlo todo con la dignidad de quien sabe que incluso lo mรกs fugaz tiene sentido.

Porque al final, lo vivido, lo amado, lo perdido, lo aprendido, no desaparece: se transforma en nosotros. Y somos, en รบltima instancia, la suma de esas transformaciones. Un archivo imperfecto de instantes. Una memoria que recuerda y olvida. Una historia que sigue escribiรฉndose, aun cuando creemos haber llegado al final.

Y tal vez, sin darnos cuenta, somos eso:
no lo que tuvimos,
no lo que perdimos,
sino lo que, despuรฉs de todo, fue capaz de quedarse en nosotros sin hacer ruido

Porque hay cosas que no vuelvenโ€ฆ pero dejan en vos algo que nunca se va.

Ramiro M. Castro (Amor Entre Estrellas)


Si algo te resonรณ, quizรก tambiรฉn te puedan gustar estos textos:

๐Ÿ‘‰ No es el mundo, es el momento en que el filtro cambia

๐Ÿ‘‰ No es que no te importe, es que estรกs cansado de sentir siempre lo mismo

๐Ÿ‘‰ Hay dรญas en los que existir pesa mรกs de lo habitual

Me gusta leerte tambiรฉn a vos.

Deja un comentario