No todo lo que duele se siente como dolor…
a veces se siente como vacío.

Hay cosas que no te están haciendo mal.
O al menos no de una forma evidente.
No hay dolor claro.
No hay conflicto constante.
No hay algo que te rompa.
Pero tampoco hay bienestar.
Y ahí está lo difícil.
Porque cuando algo duele,
sabés que tenés que moverte.
Cuando algo te desborda,
sabés que no podés seguir igual.
Pero cuando algo simplemente no te hace bien…
te quedás.
Te quedás porque no incomoda lo suficiente.
Porque no molesta lo necesario.
Porque no hay una razón clara para irte.
Y entonces lo sostenés.
No por elección real.
No por convicción.
Por inercia.
Por costumbre.
Por no desarmar lo que ya está.
Y eso es lo que más desgasta.
No el dolor fuerte.
Sino lo que no duele…
pero tampoco te llena.
Esa neutralidad silenciosa
en la que nada está mal…
pero nada termina de estar bien.
Y en ese punto,
lo más difícil no es entender.
Es animarte a moverte
sin que algo te empuje.
No todo lo que no duele…
merece quedarse.
Si te gustó, tal vez también pueda interesarte:
No es que no te valoren… es que estás donde no te están viendo
No estás mal… estás cargando más de lo que mostrás
6 cosas que no son cansancio… aunque lo parezcan
Ramiro M. Castro (AmorEntreEstrellas)
